“A teacher is never a giver of truth; he is a guide, a pointer to the truth that each student must find in himself.” ~ Bruce Lee

Muchos se quejan de la ausencia de líderes en el mundo, pero pocos indagan el porqué. 3042794481_1300140a3c_bVarias de las promesas tipo siglo XXI que hacen las instituciones educativas como por ejemplo liderazgo y empresarismo, están relacionadas con lo que ha sido desde siempre el camino del ARTE. Vivimos en una era en la que estas destrezas son más valoradas que nunca antes. La realidad es que el mundo, las personas, las comunicaciones, la tecnología y la industria de la música han cambiado y mucho, pero lamentablemente la manera en que enseñamos música no. Me consta que la educación musical prácticamente no ha cambiado desde que fui estudiante. En mi opinión este es un hecho difícil de comprender y, a mi entender, imposible de justificar.

El artista tiene por obligación que ser líder además de empresario, productor, agente, publicista y muchas otras cosas. SER artista = SER líder. ¿Y cómo es un líder? Un líder es visionario, pionero, aventurero, arriesgado, explorador, descubridor, creativo, inspirador, intuitivo, innovador, imaginativo, inventivo, original, positivo, curioso, abierto, flexible, íntegro, persistente, decidido, osado, empoderado, inconforme, independiente, rebelde, libre… Sin embargo, hay maneras de enseñar música que en vez desarrollar estas facultades contribuyen a su deterioro y supresión.

Como consecuencia, en vez de formar líderes estamos formando subordinados o empleados. En la música cuando hablo de subordinados me refiero a personas que saben un poco de muchas cosas, que guisan por ahí porque conocen la manera apropiada de tocar cualquier género, saben el patrón correcto y tienen buena lectura, pero no tienen identidad, sonido propio, visión o propuesta. La pregunta es: ¿se puede ser artista sin tener identidad? En mi opinión no.

Cuando pienso en música, inevitablemente pienso en ARTE. Y cuando pienso en ARTE, 3171429639_7fe0064908_opienso en ese maravilloso acto a través del cual tantos han expresado su esencia. El mundo del ARTE gira precisamente en torno a la identidad de los artistas. En la música, por ejemplo, siempre se han destacado los que tienen su propio sonido, aquellos que con solo cantar o tocar dos notas los puedes reconocer.

A través de la historia del ARTE (música incluida) las facultades creativas han sido altamente cotizadas. En la era actual (del conocimiento, información o creatividad) estas facultades se vuelven aún más fundamentales. Gracias a las nuevas tecnologías es más fácil producir y difundir música. La gran cantidad de artistas que lanzan sus proyectos y productos diariamente así lo confirma. Este contexto brinda mayores oportunidades a los artistas independientes, pero también supone un nuevo reto: cómo sobresalir en un mundo cada día más competitivo y conectado.

1240736707_f5b594c669_oMientras más globalizados estamos, más creativos y originales necesitamos ser. Hoy día tener una identidad es imprescindible para logran capturar la atención del público. TU identidad es la base de la relación que vas a establecer con TU audiencia.  A través de ella es que vas a involucrar y excitar a TUS oyentes. Para tener éxito en el mundo musical actual tienes que saber quién eres, tienes que sonar a ti y saber expresar tu perspectiva, historias, pensamientos y emociones. Es por eso que TU sonido, identidad o ADN musical es TU más preciada posesión.

En mi opinión, la formación de líderes y el desarrollo de sus facultades creativas debe ser un elemento central de la educación. El problema es que, para poder desarrollarse, estas facultades necesitan condiciones, contenidos y métodos particulares que la educación tradicional no provee. Significa que nos estamos corriendo el riesgo de que los estudiantes pierdan aquello que los hace únicos ya sea por falta de uso o por los hábitos y prejuicios que van adquiriendo a través de sus estudios.

4984567320_7580fb3c22_oEn vez de ayudar a los estudiantes a descubrir quiénes son y a ser la mejor versión de sí mismos, se les enseña a ser diferentes de lo que son. Hay maestros, programas y/o instituciones que desde el primer día se empeñan en cambiar y moldear a los estudiantes hasta que se conviertan en un prototipo o template de un ideal que no siempre tiene relación con el tiempo-espacio en que vivimos. Educar para algunos maestros es sinónimo de someter a los estudiantes a obedecer un estricto código de reglas que les fueron enseñadas éstos por sus maestros y que van pasando de generación en generación como verdades absolutas eternamente inmutables.

¿Qué tiene todo esto que ver con educar líderes? En mi opinión absolutamente nada. Ya lo dijo William Arthur Ward: “The mediocre teacher tells. The good teacher explains. The superior teacher demonstrates. The great teacher inspires.”

8081145072_4d71d1ac19_hAlgunos maestros quieren convertir a sus estudiantes en una copia de sus ídolos y otros en una copia de sí mismos. Semestre tras semestre, enseñan a sus estudiantes a hacer exactamente lo mismo: Párate o siéntate así. Respira asá. Pon la mano o los dedos así. Sonríe. No hagas vibrato. Toca menos. Toca más. Baja el volumen. No escuches la música que a ti te gusta. Escucha la música que yo te diga que escuches. Usa esta escala en este acorde. Copia a tal persona. No toques esa nota aunque te guste como suena. No te atrevas a romper las reglas. Siempre tienes que obedecerlas. No cuestiones. Evita arriesgarte. Evita cometer errores.

La educación tradicional se basa en un modelo uniforme y homogéneo. La meta es enseñar a todos a conocer y hacer exactamente lo mismo. Este modelo exige la sumisión a un modelo estándar compuesto por un código de reglas absolutas, demanda que el estudiante obedezca en todo momento las instrucciones que recibe y renuncie a pensar por sí mismo. La metodología que se usa implica una repetición automática de patrones. En esta repetición la mente se vuelve mecánica, o sea, deja de ser sensible.

Lo irónico es que resulta que los maestros tradicionalistas admiran a los artistas originales, pero enseñan en contra de la originalidad. Los artistas que quieren que sus estudiantes copien son precisamente los que en su momento se atrevieron a romper las reglas y crearon su manera de hacer música. Estos artistas no solo suenan diferentes unos de otros, sino que si comparas su primer disco con el último también vas a notar grandes diferencias.

6120716193_ab21af9802_bNo es absurdo pensar que cuando la meta es que todos hagan, sepan y toquen lo mismo inevitablemente provocamos que todos suenen igual. Y cuando todos suenan igual el ARTE brilla por su ausencia. La institución termina convirtiéndose entonces en algo parecido a una fábrica de músicos genéricos. Eso explica por qué hay varios proyectos de jóvenes que suenan muy parecidos unos a otros. Es imposible que una educación así produzca líderes. ¿Y cómo se forman líderes? Se forman cuando:

  • No hay fórmulas estandarizadas ni verdades absolutas, sino que se admite la posibilidad de que algunas respuestas surjan de la situación misma y la imaginación de los participantes.
  • Se enseña a los estudiantes a ser curiosos y expandir constantemente su mundo de influencias.
  • Se otorga a los estudiantes un rol participativo en vez de pasivo.
  • Se promueve el pensamiento independiente, innovador, creativo y original creando un ambiente libre de críticas, ataques y burlas en el cual el estudiante se sienta suficientemente seguro para tomarse riesgos, experimentar, explorar, investigar, tratar, fracasar y volver a tratar hasta finalmente obtener nuevas respuestas.
  • Se enseña a los estudiantes a aprender a aprender y a obtener conocimiento de sus errores.
  • Se enseña a los estudiantes a adquirir un conocimiento profundo y aceptación de ellos mismos.
  • Se anima a los estudiantes a salirse de lo establecido y se respetan, aceptan y valoran sus ideas aun cuando parezcan demasiado simples, incorrectas, irracionales o imposibles.
  • Los maestros adoptan el rol de mentor, guía, agente catalítico y facilitador en vez del de maestro omnisciente y sabelotodo.
  • Los maestros trabajan para elevar la autoestima y el sentido de propósito de los estudiantes.
  • Los maestros apoyan la idea de que la música es ARTE y que este consiste en la expresión íntima y personal de pensamientos y sentimientos en vez de fórmulas y patrones. Como dijo el pianista y compositor Joe Sample: “Our educational system should be how to develop the skills to interpret what we are hearing and what we are feeling… not to sit and play what we have been taught.”
  • Existe la creencia generalizada entre los maestros de que hay un artista único dentro de cada persona y así lo comunican.
  • Los maestros se esfuerzan por conocer, entender, valorar y atender las inquietudes, metas, talentos, destrezas, gustos, limitaciones y necesidades de cada estudiante en vez de tratarlos como “templates”.

8386600065_bfa48f5e67_oEducar líderes no se trata de mostrar el camino. Se trata de preparar al estudiante para que encuentre el suyo, uno que esté adaptado a sus peculiaridades. Como dijo Mónica Cosachov: “En vez de decirles cómo hacer las cosas les enseña cómo llegar a ser una persona que puede hacer las cosas que se desea hacer. Su labor no es ofrecer recetas ni órdenes precisas y acabadas sino pistas, sugerencias y ejemplos.”

Muy especialmente en el ARTE la responsabilidad principal del educador es sacar a la luz la individualidad de cada estudiante. Sir Ken Robinson explica que la educación es en un “proceso de auto-realización” y que “the first task in teaching for creativity in any field is to encourage people to believe in their creative potential and to nurture the confidence to try.”

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Entonces, si realmente queremos formar líderes y artistas debemos dejar atrás la obsesión por la estandarización. Si de verdad queremos producir líderes, o sea, personas capaces de producir nuevas ideas que sirvan para enfrentar nuevas realidades, debemos seguir el consejo de Albert Einstein: “It is important to foster individuality for only the individual can produce the new ideas.” Así describió el propio Einstein su rol como educador: “I never teach my pupils; I only provide the conditions in which they can learn.”

Tenemos una oportunidad para reflexionar y preguntarnos: ¿Estamos formando artistas, empleados del guiso o futuros ex-músicos? ¿Estamos formando líderes o seguidores? ¿Estamos enseñando a crear o a imitar? ¿Estamos apoyando el hábito o la innovación? ¿Estamos entrenando a mirar hacia el pasado o el futuro? ¿Qué tipo de músicos está produciendo nuestra manera de enseñar? ¿Los artistas más exitosos que conocemos tienen diplomas o vienen de la calle? ¿Son artistas gracias a o a pesar de nuestra forma de enseñar? ¿Dónde están y qué están haciendo nuestros egresados?

13531640225_de4c466070_oLa realidad es que muy pocos tienen la voluntad de preguntarse si es posible que estén fallando en algo o al menos si hay una mejor manera de hacer las cosas. Prefieren continuar haciendo las cosas como siempre las han hecho y echar toda la culpa a los estudiantes. Los estudiantes no necesitan que los controlen, amolden, cambien o sometan. Lo que los estudiantes necesitan son maestros como los que describe Alexnadra K. Trenfor: “The best teachers are those who show you where to look, but don’t tell you what to see.”

Y si pensamos en todo esto a un nivel más amplo debemos preguntar: ¿estamos educando o indoctrinando? ¿Por qué todo el mundo tiene que pensar igual ya sea en música, en política o en religión? ¿Por qué hay tantos grupos peleando y gritando “yo tengo la razón” y “tú estás mal”? ¿No es esa precisamente la raíz de toda esta violencia y sufrimiento que nos rodea?

Tenemos la oportunidad de hacer la diferencia formando una generación de líderes, músicos auténticos, honestos y humildes, artistas que no teman a nada ni nadie, que confíen en ellos mismos, que no se amolden, que no se sometan, que no copien ni imiten, que no estén dispuestos a renunciar a su esencia, que no se vuelvan adictos a los halagos y la aprobación y que se atrevan a ser ellos mismos y a plasmar en sonido la realidad actual. Si trabajamos para eso TODOS saldremos ganando y ya no nos tendremos que quejar de que hayan tan pocos líderes en este mundo.

En lo que a ti respecta, tu trabajo como artista es descubrir tu voz y expresarla. El trabajo de tus maestros se supone que sea ayudarte a descubrirla y a expresarla de la mejor manera posible. Termino con las palabras de Ralph Waldo Emerson: “Our chief want is someone who will inspire us to be what we know we could be.”  Deseo de que te toque un maestro que así lo haga.

© 2016 Brenda Hopkins Miranda Todos los derechos reservados

One Reply to “¿Estamos formando líderes?”

  1. Buen artículo. También es aplicable a las artes marciales, pues crear tu propia metodología o “estilo” está mal visto, es decir, el hecho de salirse de lo establecido o impuesto como lo “oficial”. ¿Será que arriesga el monopolio de unos pocos?…

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